Nuevo artículo
mardi 22 avril 2008
|
|
|
|

Por : Cristina Vélez

JPG - 162.7 ko
Tejer la luz

“La luz es una sustancia poderosa con la que tenemos una conexión primaria. Me gusta trabajar con ella de tal forma que se pueda percibir físicamente y sentir la presencia de la luz habitando el espacio”
James Turrell

“Se podría decir que la luz, la creadora de todas las presencias es lo que produce un material, y el material está hecho para proyectar una sombra, y la sombra pertenece a la luz”
Louis Kahn

Pocos artistas textiles han logrado tejer, con tanto acierto, la luz y la materia. Luz y materia se conjugan en un tejido único que expresa una fusión entre el sentimiento y el pensamiento, entre reflexión profunda y asombro.

Jorge emplea el cristal, el monofilamento, el metal ; materiales que tienen la propiedad de recibir y reflejar la luz, pero igualmente las fibras naturales que se entretejen con ellos, produciendo un mestizaje. La luz esa sustancia sin cuerpo reviste la materia haciéndola vibrar.

La vibración de los tejidos está dada principalmente por uno de los materiales más variantes : el metal. El cobre, el aluminio, el estaño y el acero inoxidable, metales que tienen su luz propia. Estos metales dorados y plateados, producen dos tipos de luz. La primera más calida, la segunda más blanca que cuando se entretejen con otros materiales les transmiten parte de sus propiedades.

JPG - 161.3 ko
Tejer la luz

Los hilos beben la luz con una insaciable avidez. La luz en contacto con la tela es uno de los primeros motivos ornamentales. La utilización de los hilos dorados en los tejidos de Jorge los emparentan con las pinturas Bizantinas donde el fondo dorado de las laminas de oro hace vibrar la figuras, el fondo viene a nuestro encuentro, toma protagonismo. La forma está engendrada por la radiación luminosa del color o la vibración de la luz.

La luz depende de la materia para estructurar el espacio de la obra. Los dos elementos materia y luz, entran en una nueva relación : la luz da vida a la materia, la vuelve luz, que es tiempo visible y sensible. La luz es a la vez estructura, a la vez color y a veces textura, es un “ramillete indisciplinado de reflejos”.

El mestizaje entre luz y materia también se produce entre el color y la luz, permitiendo la vibración y la tensión. Sabemos que el color es portador de luz (el monofilamento anaranjado, morado, aun el cobre negro que da unos destellos azabaches), y los tejidos de jorge los utiliza de tal forma que produce una modulación del color apoyado en la relación de tonalidades, en los colores calidos o fríos que avanzan o retroceden produciendo el espacio en la superficie.

El color en cuanto luz no está al servicio de la forma, sino que tiene como fin la creación de planos y líneas que estructura el espacio en una profundidad “delgada”, generando un ritmo. El color proviene del material. Pocos colores – berenjena, anaranjado, rojo, marron, paupe, crudo- que generan el espacio de la obra. Los colores luminosos insuflan vida a sus vecinos más opacos.

Colores que no dependen solo de la materia sino también del tiempo, varían del día a la noche, entre la luz natural y la luz artificial. Las relaciones que se establecen entre ellos son cambiantes. En la noche las alfombras parecen cobrar vida. De día, las telas verticales con su transparencia filtran la luz solar para que ésta no entre a borbotones, el paisaje se dibuja a través de los vacíos de la tela, tiñéndola de cielo, de montañas, de vegetación, de ciudad. Son imágenes pixeladas por los materiales naturales que tamizan el color y lo incorporan a la tela. La luz deja ver a la vez la estructura del tejido, haciendo un realce de los gestos del tejedor que quedan atrapados en ella.

Las superficies horizontales se comportan de manera distinta que las verticales. Las alfombras reciben la luz de arriba y los lados, son opacas, más densas, solo crean esa sensación de espacio a partir de los puntos luminosos. En cambio las cortinas la reciben por detrás para realzar la cara que se encuentra a contraluz. Sus tejidos no cortan la luz, la tamizan, la domestican y la filtran con delicadeza, creando unos interiores calidos y poéticos.

Los tejidos no solo reciben la luz del día, sino que son un universo que tiene su propia luz, una luz interior, construida según unas reglas ocultas.

JPG - 126 ko
Tejer la luz

Un tejido de jorge nunca tiene la misma presencia, varia con las horas del día, atrapa el tiempo permitiéndole una cierta metamorfosis. Arquitectura cambiante que viste los lugares en que habitamos. Que convocan no sólo a la vista sino al tacto, el ojo no fiándose de los que está viendo, pide ayuda a la mano para comprender estos objetos mágicos que Jorge nos regala.

Pero detrás de ese creador textil, de las manos que dibujan, están las manos que ejecutan, un equipo de maravillosos artesanos, en un mundo donde creador y artesano tiene todavía un contacto directo. En los proyectos de Jorge hay una búsqueda de ingenuidad y de constante transformación de las ideas, de invención permanente, que emparienta su obra con la de los grandes artistas. Él persigue una idea en profundidad y en extensión : dibujos rigurosos pero abiertos a la aventura, impregnados de dudas, intuiciones. Rechazo desconcertante de lo ya afirmado, una especie de candor, una inquietud que la capacidad de análisis y de síntesis, y las convicciones no destruye. Que deja abierto el espacio para el azar y el accidente de las manos que ejecutan las telas.

Fotografía : Oscar Monsalve


mardi 22 avril 2008, par Adriana Castro

Version imprimable de cet article   Imprimer   |    Version PDF

Portfolio
Tejer la luz Tejer la luz Tejer la luz Tejer la luz Tejer la luz Tejer la luz Tejer la luz Tejer la luz Tejer la luz Tejer la luz Tejer la luz Tejer la luz Tejer la luz Tejer la luz Tejer la luz Tejer la luz Tejer la luz Tejer la luz Tejer la luz Tejer la luz Tejer la luz Tejer la luz